Qué interesante resulta poder
analizar la propia clase desde nuevas ópticas, y volver a rever temas luego de
la incorporación de nuevas experiencias. Y así, y como les ha pasado a muchos,
me doy cuenta de que mi clase no fue tan gloriosamente diseñada, por más que en
ese momento me haya parecido la meca de la didáctica. Si hoy tuviera que
repetirla incorporaría algunas cosas o cambiaría otras, inclinándome
conscientemente y de manera bien fundada a un enfoque específico más definido (aprendizaje
a través del descubrimiento) y más centrado en actividades.
Por otro lado, haciendo el
ejercicio de volver al momento de la planificación, recuerdo que no todo era
color de rosa. Igual que al día de hoy, puedo tener algunas buenas ideas pero
la mayoría terminan haciendo que me choque contra la eterna pared de la falta
de recursos, o del exceso de alumnos por aula, en una materia fundamentalmente
práctica.
Por otro lado y respecto al conectivismo, durante
la actividad pensaba también en la situación actual. En el marco de la pandemia,
la mayoría de los docentes hemos sido empujados por el sistema a un intento de
aplicación de tipo conectivista de aprendizaje. Sin embargo, las diversas realidades
que hoy existen en nuestro país, hacen que los contextos para su desarrollo y
aplicación no estén preparados. La
famosa diferencia entre la teoría y la práctica.
Por último, quiero hacerle algo
de justicia al conductismo y al cognitivismo, ya que a veces tengo que
utilizarlos de manera consciente. Y simplemente, cuando predominan, lo ideal es tratar de decorar la actividad con elementos constructivistas. Por
ejemplo, a la hora de tener que aprenderse los alumnos un mar de palabras
técnicas, muy nuevas y difíciles (lo cual me recuerda a cuando los niños
aprenden las tablas de multiplicar). Tampoco hay que dejar de tener en cuenta
que cada una de las teorías, se basa en la anterior. De este modo, el
constructivismo es lógicamente más completo, si se considera que ha tomado o se
ha basado también en los elementos de sus predecesoras.
En definitiva, con esta actividad he pensado mucho en mis clases de todos los días, no solo en la que compartí. Este módulo me ha propiciado el espacio de reflexión tan necesario sobre las propias prácticas, lo cual siempre es muy provechoso y positivo.
Y me quedo con la frase final de M. Maggio en el video, sobre las "clases donde abramos ventanas":
..."quiero clases que pongan en juego toda la didáctica de este mundo, para que se cumplan los ideales de justicia social"...
Personalmente, estoy convencida de que ese debe ser el desafío de nuestras clases, poderosas o no tanto, pero siempre apuntando a serlo.


Es muy realista tu reflexión! realidad versus teoría. La cantidad de estudiantes, por solo poner un ejemplo, limita, a veces, nuestras ideas poderosas. Por lo tanto, lo que nos pide Maggio de poner en juego todas las didácticas con el objeto de cumplir un objetivo de justicia social debe ser, desde mi punto de vista, uno de nuestros objetivos. En educación la justicia social implicaría equidad, reconocimiento de las diferencias sociales y culturales, inclusión, y tantos otros aspectos....
ResponderEliminarHola! Gracias por tu comentario. De a momentos me parecía que pecaba de mala onda, pero solo intentaba ser realista!! Es muy complejo, las realidades son demasiadas y muy diversas.
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