¡Qué complejo se me ha vuelto el concepto de evaluación durante estas tres semanas del curso! Resulta que a través de las evaluaciones podemos certificar saberes, calificar, retroalimentar y orientar, diagnosticar, etc. y, en base a eso, validar y reajustar nuestras prácticas. Peeero (ojo al piojo) todo esto puede llevarse a cabo de manera acorde a nuestros objetivos siempre y cuando el instrumento que utilicemos sea el adecuado. La “planificación para la búsqueda de evidencias”, el modo de relevar datos, información o “evidencias de aprendizaje”, según Rebeca Anijovich (2019) que nos permita una toma consciente de decisiones.
He aquí otro aspecto necesario para esta compleja pero tan versátil tarea de evaluar; el factor que termina de hacer de la evaluación una artesanía y, para lo cual debemos estar formados (¡Y un toque de ingenio no viene mal!).
Como todo en esta vida, supongo que domar la disciplina también será una cuestión de práctica y experiencia. Estamos dando los primeros pasos hacia una evaluación auténtica con todos los condimentos.
En cuanto a las actividades, como siempre, después de comprender bien la teoría tuve que tomarme
mi tiempo para leer varias veces las consignas, darles vueltas en mi cabeza,
ver los videos pausando una y otra vez. Preguntar mucho hasta que no hubiera
dudas…. ¡Y listo! Manos a la rúbrica. Este módulo no me resultó tan complejo, reconozco
que lo he pasado bastante peor... J
Algo super importante en lo personal, es que noto que he
estado construyendo una base inicial sobre la cual seguiré colocando ideas y
diseños. Incluso, si bien la tarea se me hizo un poco extensa, la resolví sabiendo
que todo lo que elaboré está casi listo para ser aplicado y no solo para ser “entregado”.
Y sinceramente, no siempre es así en un curso, generalmente por falta de tiempo.
Quizás lo más trabajoso del módulo fue tener que definir los indicadores teniendo en cuenta que al momento de tener que aplicarlos, muchos de ellos probablemente resulten complicados de cuantificar o valorar. En otras palabras, establecer el parámetro que utilizaremos para considerar los diferentes niveles de los indicadores.
Sin embargo, una vez establecidos todos los elementos de mi rúbrica analítica, el objetivo fue “tomando color” en mi cabeza. Sumado a la integración de algunos conceptos estudiados en cursos anteriores (sobre todo en DADE), comencé a vislumbrar la gran utilidad y el poder que puede tener un instrumento como la rúbrica bien utilizada. Y a pensar en la necesidad de que, al igual que yo, los alumnos entiendan también la importancia de su aplicación y buena utilización.
Creo que las rúbricas y otros instrumentos, bien diseñados, pueden ayudarme con mi eterno conflicto, que he planteado con anterioridad y al que muy atentamente hizo alusión Marina (F) en una reflexión sobre el módulo: retroalimentar en aulas multitudinarias y en tiempos récord.
Así que, con el pasar de los módulos y de los cursos, de a poquito me voy acercando a ese objetivo. Claramente vale la pena intentarlo. ¿Qué porcentaje de mi éxito depende de la predisposición de los alumnos a la hora de autorregular sus aprendizajes? Supongo que es otro aspecto a tener en cuenta en esto de intentar ser un buen artesano. ¡Habrá que averiguarlo!




















