domingo, 27 de septiembre de 2020

¡MANOS A LA RÚBRICA!

¿Qué evalúo?

¡Qué complejo se me ha vuelto el concepto de evaluación durante estas tres semanas del curso! Resulta que a través de las evaluaciones podemos certificar saberes, calificar, retroalimentar y orientar, diagnosticar, etc. y, en base a eso, validar y reajustar nuestras prácticas. Peeero (ojo al piojo) todo esto puede llevarse a cabo de manera acorde a nuestros objetivos siempre y cuando el instrumento que utilicemos sea el adecuado. La “planificación para la búsqueda de evidencias”, el modo de relevar datos, información o “evidencias de aprendizaje”, según Rebeca Anijovich (2019) que nos permita una toma consciente de decisiones.

He aquí otro aspecto necesario para esta compleja pero tan versátil tarea de evaluar; el factor que termina de hacer de la evaluación una artesanía y, para lo cual debemos estar formados (¡Y un toque de ingenio no viene mal!).

Como todo en esta vida, supongo que domar la disciplina también será una cuestión de práctica y experiencia. Estamos dando los primeros pasos hacia una evaluación auténtica con todos los condimentos.

En cuanto a las actividades, como siempre, después de comprender bien la teoría tuve que tomarme mi tiempo para leer varias veces las consignas, darles vueltas en mi cabeza, ver los videos pausando una y otra vez. Preguntar mucho hasta que no hubiera dudas…. ¡Y listo! Manos a la rúbrica. Este módulo no me resultó tan complejo, reconozco que lo he pasado bastante peor... J

Algo super importante en lo personal, es que noto que he estado construyendo una base inicial sobre la cual seguiré colocando ideas y diseños. Incluso, si bien la tarea se me hizo un poco extensa, la resolví sabiendo que todo lo que elaboré está casi listo para ser aplicado y no solo para ser “entregado”. Y sinceramente, no siempre es así en un curso, generalmente por falta de tiempo.

Quizás lo más trabajoso del módulo fue tener que definir los indicadores teniendo en cuenta que al momento de tener que aplicarlos, muchos de ellos probablemente resulten complicados de cuantificar o valorar. En otras palabras, establecer el parámetro que utilizaremos para considerar los diferentes niveles de los indicadores. 

Evaluar por competencias

Sin embargo, una vez establecidos todos los elementos de mi rúbrica analítica, el objetivo fue “tomando color” en mi cabeza. Sumado a la integración de algunos conceptos estudiados en cursos anteriores (sobre todo en DADE), comencé a vislumbrar la gran utilidad y el poder que puede tener un instrumento como la rúbrica bien utilizada. Y a pensar en la necesidad de que, al igual que yo, los alumnos entiendan también la importancia de su aplicación y buena utilización. 

Creo que las rúbricas y otros instrumentos, bien diseñados, pueden ayudarme con mi eterno conflicto, que he planteado con anterioridad y al que muy atentamente hizo alusión Marina (F) en una reflexión sobre el módulo: retroalimentar en aulas multitudinarias y en tiempos récord.


Así que, con el pasar de los módulos y de los cursos, de a poquito me voy acercando a ese objetivo. Claramente vale la pena intentarlo. ¿Qué porcentaje de mi éxito depende de la predisposición de los alumnos a la hora de autorregular sus aprendizajes? Supongo que es otro aspecto a tener en cuenta en esto de intentar ser un buen artesano. ¡Habrá que averiguarlo!

sábado, 19 de septiembre de 2020

EVALUANDO LA EVALUACIÓN

Reflexionando sobre mi paso por el Módulo 2

Me encuentro  una vez más en este espacio de metacognición, tan necesario para repensar todo el proceso de enseñanza aprendizaje: un poco desde el lugar del alumno y un poco desde el lugar del profe. ¡Qué difícil que me resulta esa dualidad! Pensar cada consigna y realizar las actividades para aplicar en mi aula, o evaluar pero sabiendo que estoy siendo evaluada. Qué interesante es estar ocupando ese lugar desde donde puedo y necesito cambiar la óptica; es sumamente enriquecedor.

En principio, y ya desde el módulo anterior, lo que más me costó fue identificar y distinguir entre sí las respuestas a los interrogantes planteados como primer paso para el diseño del instrumento de evaluación. Y luego, tener que identificarlos en los trabajos de mis compañeros..uffff…tuve que aprender o aprender.


Al leer los trabajos en Padlet, reconozco que sentí un poco de frustración ya que me di cuenta de que a pesar de las horas invertidas en pensar un instrumento, seguía rozando insistentemente lo tradicional. Sin embargo, los trabajos de mis compañeros fueron una fuente de ideas. Ese muro lleno de evaluaciones auténticas sin duda amplió mucho mi panorama y enriqueció mis ideas. Las ventajas del trabajo colaborativo en su máxima expresión. Y después de todo…¡Así se aprende!

Yo retroalimentando a mis compañeros

El momento de retroalimentar fue un poco incómodo, debo decirlo. No es lo mismo hacerlo con un alumno que con un profe colega, y menos en áreas distintas a la mía. Eso me produjo algo de inseguridad, pero siempre tratando de tener presente que más allá de la temática, los elementos que yo quería analizar son transversales a todos los espacios: tipo, formas, fuentes.

 

Y los escalones planteados por Wilson: clarificar, valorar, expresar inquietudes y hacer sugerencias. 

Así como el protocolo SER, me parecieron geniales porque son propuestas muy amigables para tener en cuenta al momento de retroalimentar. Esta vez, reconozco que no tuve problemas para aplicar la teoría estudiada (¡O al menos eso me ha parecido hasta ahora!), y me sirvió mucho observar con detenimiento los videos del material que, en general, fue muy claro.

En cuanto a la realización del formulario de manera colaborativa, realmente me sirvió, sobre todo, para integrar todos los conceptos estudiados durante el módulo. El análisis de los resultados obtenidos posteriormente, nos permitió acceder a una pequeña muestra del desempeño general de nuestros colegas en cuanto a esta temática.

Por último, quiero expresar algo que me resultó determinante como parte del proceso: la devolución de mi tutora sobre el instrumento diseñado y utilizado para este módulo. Me motivó muchísimo, algo super importante para mí a esta altura de este complejo y agotador recorrido que comenzó en marzo. Sé que tengo muchísimo por aprender y mejorar, para lo cual la motivación es básica. ¡Así que gracias! Ningún mejor ejemplo para mí sobre la importancia de retroalimentar de manera efectiva.

Ahora que tengo más herramientas, seguiré intentando encontrar los métodos e instrumentos más adecuados para evaluar de manera auténtica y retroalimentar desde lo aprendido. El desafío más grande de aplicación hasta ahora, se centra en cómo poder hacerlo en mis aulas que tienen muchos alumnos y poco tiempo semanal disponible para la asignatura. 

¿Tendré éxito? ¡A pensar!!





sábado, 12 de septiembre de 2020

¡SAQUEN UNA HOJA!

¿Con qué instrumentos? ¿Para qué evaluarlos así?

Luego de llegar al final del recorrido semanal, he reflexionado bastante acerca de los grandes interrogantes que se plantean en torno a la evaluación. Cuando leí la consigna de la actividad nº1, me pareció a simple vista que sería sencilla de resolver. Sin embargo, una vez más, me choqué contra la pared.
¡Cuántos chichones he coleccionado desde marzo! 

Entonces, me pregunté por qué me estaba costando. Y claro, visualizar el tráiler del documental “Las facultades” (2019) de Eloísa Solaas, me hizo llegar a la primera conclusión. En toda mi trayectoria educativa previa, no recuerdo haber sido evaluada con una finalidad formativa. ¡Y eso que a esta altura he pasado por tantas evaluaciones y exámenes! Siempre temblando frente al bolillero...

El aparato de tortura

Y en la secundaria también, pero no cuenta porque son épocas mucho más lejanas.
El punto es que, cuando empecé a ejercer la docencia, no estaba formada para evaluar desde otro paradigma. Y aún no lo estoy. Tanto mi experiencia como mi formación (o su ausencia en esta temática) me han modelado durante años de una manera. Y uno al principio tiende a repetir patrones porque, lógicamente, es lo que sabe, es la trayectoria de vida que se manifiesta en la labor cotidiana. 

Lo importante

Por eso creo que la actividad me costó más de los que esperaba. Pensar la evaluación auténtica, diseñar este tipo de instancias pensando en el desarrollo de la metacognición, aún me resulta difícil y claramente tengo mucho camino por recorrer. Pero rompemos el molde, nos reinventamos, aprendemos, mejoramos y nos adaptamos año a año. Como todo en esta profesión. Y eso es lo importante y lo valioso.

Estoy convencida que estas capacitaciones profundas tendrán grandes consecuencias para nosotros como docentes y para nuestros alumnos. Y eso me llena de satisfacción.

Respecto a la actividad puntualmente, lo más interesante fue el hecho de saber que estoy elaborando una herramienta que me servirá desde ya para aplicar en la práctica, si bien por supuesto modificaré para mejorar, es un aporte real y de aplicación directa que puedo adjuntar ya mismo a mi carpeta de la asignatura. Además, elaborar la matriz implicó necesariamente repensar la práctica evaluativa a conciencia en cada ítem, y realizar una autocrítica de cada uno de estos puntos. Identificar cada indicador en base a la propia clase obliga a hacer un ejercicio bastante exhaustivo de revisión de nuestro desempeño y qué influencia ejerce sobre el desempeño de los alumnos al momento de ser evaluados.

Por último, puedo decir que la actividad me resultó desafiante y enriquecedora. Como siempre, todo aportó a mis conocimientos. Comparto con ustedes mi primera producción del curso.

¡Evaluación auténtica, allá vamos!

Y que los chichones se transformen en ideas...💫 💡