¿Con qué instrumentos? ¿Para qué evaluarlos así?
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El aparato de tortura |
El punto es que, cuando empecé a ejercer la docencia, no estaba formada para evaluar desde otro paradigma. Y aún no lo estoy. Tanto mi experiencia como mi formación (o su ausencia en esta temática) me han modelado durante años de una manera. Y uno al principio tiende a repetir patrones porque, lógicamente, es lo que sabe, es la trayectoria de vida que se manifiesta en la labor cotidiana.
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| Lo importante |
Por eso creo que la actividad me costó más de los que esperaba. Pensar la evaluación auténtica, diseñar este tipo de instancias pensando en el desarrollo de la metacognición, aún me resulta difícil y claramente tengo mucho camino por recorrer. Pero rompemos el molde, nos reinventamos, aprendemos, mejoramos y nos adaptamos año a año. Como todo en esta profesión. Y eso es lo importante y lo valioso.
Respecto a la actividad
puntualmente, lo más interesante fue el hecho de saber que estoy elaborando una
herramienta que me servirá desde ya para aplicar en la práctica, si bien por
supuesto modificaré para mejorar, es un aporte real y de aplicación directa que
puedo adjuntar ya mismo a mi carpeta de la asignatura. Además, elaborar la
matriz implicó necesariamente repensar la práctica evaluativa a conciencia en cada ítem, y realizar una autocrítica de cada uno de estos
puntos. Identificar cada indicador en base a la propia clase obliga a hacer un
ejercicio bastante exhaustivo de revisión de nuestro desempeño y qué influencia
ejerce sobre el desempeño de los alumnos al momento de ser evaluados.
Por
último, puedo decir que la actividad me resultó desafiante y enriquecedora. Como siempre, todo
aportó a mis conocimientos. Comparto con ustedes mi primera producción del curso.
¡Evaluación auténtica,
allá vamos!





Gracias Natalia por compartir tu blog. Te mando mensaje y pronto recibirás mi devolución en la plataforma.
ResponderEliminarSaludos
Elisabeth