sábado, 12 de septiembre de 2020

¡SAQUEN UNA HOJA!

¿Con qué instrumentos? ¿Para qué evaluarlos así?

Luego de llegar al final del recorrido semanal, he reflexionado bastante acerca de los grandes interrogantes que se plantean en torno a la evaluación. Cuando leí la consigna de la actividad nº1, me pareció a simple vista que sería sencilla de resolver. Sin embargo, una vez más, me choqué contra la pared.
¡Cuántos chichones he coleccionado desde marzo! 

Entonces, me pregunté por qué me estaba costando. Y claro, visualizar el tráiler del documental “Las facultades” (2019) de Eloísa Solaas, me hizo llegar a la primera conclusión. En toda mi trayectoria educativa previa, no recuerdo haber sido evaluada con una finalidad formativa. ¡Y eso que a esta altura he pasado por tantas evaluaciones y exámenes! Siempre temblando frente al bolillero...

El aparato de tortura

Y en la secundaria también, pero no cuenta porque son épocas mucho más lejanas.
El punto es que, cuando empecé a ejercer la docencia, no estaba formada para evaluar desde otro paradigma. Y aún no lo estoy. Tanto mi experiencia como mi formación (o su ausencia en esta temática) me han modelado durante años de una manera. Y uno al principio tiende a repetir patrones porque, lógicamente, es lo que sabe, es la trayectoria de vida que se manifiesta en la labor cotidiana. 

Lo importante

Por eso creo que la actividad me costó más de los que esperaba. Pensar la evaluación auténtica, diseñar este tipo de instancias pensando en el desarrollo de la metacognición, aún me resulta difícil y claramente tengo mucho camino por recorrer. Pero rompemos el molde, nos reinventamos, aprendemos, mejoramos y nos adaptamos año a año. Como todo en esta profesión. Y eso es lo importante y lo valioso.

Estoy convencida que estas capacitaciones profundas tendrán grandes consecuencias para nosotros como docentes y para nuestros alumnos. Y eso me llena de satisfacción.

Respecto a la actividad puntualmente, lo más interesante fue el hecho de saber que estoy elaborando una herramienta que me servirá desde ya para aplicar en la práctica, si bien por supuesto modificaré para mejorar, es un aporte real y de aplicación directa que puedo adjuntar ya mismo a mi carpeta de la asignatura. Además, elaborar la matriz implicó necesariamente repensar la práctica evaluativa a conciencia en cada ítem, y realizar una autocrítica de cada uno de estos puntos. Identificar cada indicador en base a la propia clase obliga a hacer un ejercicio bastante exhaustivo de revisión de nuestro desempeño y qué influencia ejerce sobre el desempeño de los alumnos al momento de ser evaluados.

Por último, puedo decir que la actividad me resultó desafiante y enriquecedora. Como siempre, todo aportó a mis conocimientos. Comparto con ustedes mi primera producción del curso.

¡Evaluación auténtica, allá vamos!

Y que los chichones se transformen en ideas...💫 💡




1 comentario:

  1. Gracias Natalia por compartir tu blog. Te mando mensaje y pronto recibirás mi devolución en la plataforma.
    Saludos
    Elisabeth

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